Nuestra Historia
Nuestro Fundador
Biografía
El P. Julián Lorente Lozano nació el 26 de agosto de 1918 en La Calzada de Oropesa (Toledo). Fue el sexto de siete hermanos en una familia profundamente religiosa: su padre, Desiderio Lorente, era un hombre de gran fe y honor, mientras que su madre, Francisca Lozano, destacaba por su bondad y generosidad.
Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), vivió la dureza del conflicto, una experiencia que lo marcó profundamente, desarrollando una gran empatía hacia los pobres. Tras la guerra, estudió Farmacia en Madrid, donde se graduó en 1945.
Fue ordenado sacerdote el 9 de septiembre de 1951 en Ávila. En 1952, cumplió su sueño de ser misionero en Hispanoamérica, primero en Nicaragua y luego en Ecuador. Su labor fue incansable, ayudando a los más necesitados mediante la fundación de comedores, escuelas, dispensarios y ofreciendo atención médica. Su salud se vio afectada por el agotamiento, lo que le obligó a regresar a España en 1970.
A lo largo de su vida, fundó dos congregaciones: en 1953, las Misioneras Catequistas Lumen Christi en Nicaragua, y en 1965, las Misioneras Sociales de la Iglesia en Ecuador.
Falleció el 9 de mayo de 2015, a los 96 años, en Plasencia (España). Sus restos descansan en la Capilla de la Casa Madre de las Misioneras Sociales de la Iglesia en Loja, Ecuador.
P. Julián Lorente Lozano
Hna. Amada Graciela Campos Delgado
Nuestra Cofundadora
Biografía
Hna. Amada Graciela Campos Delgado nació en Riobamba, Ecuador, el 26 de noviembre de 1926, hija de Avelino Campos y Abigail Delgado. Ingresó a la Congregación del Buen Pastor el 26 de mayo de 1947, donde hizo su primera profesión temporal en 1950 y su profesión perpetua en 1953.
En 1965, con la autorización de la Santa Sede, se trasladó a Loja, Ecuador, para ayudar en la formación de la nueva Congregación de las Misioneras Sociales de la Iglesia, tras la disolución de la Congregación Cesante de las Hermanas Auxiliares del Buen Pastor, de acuerdo con las disposiciones del Concilio Vaticano II. En 1967, adoptó el hábito de las Misioneras Sociales de la Iglesia y, en 1976, hizo su profesión perpetua en esta nueva congregación.
La Hna. Amada se destacó como maestra de novicias, siendo conocida por su rectitud, exigencia y su firme lucha contra la mentira y la hipocresía. Su principal deseo era que las hermanas se formaran en valores humanos y morales. Fue reconocida como cofundadora de la Congregación de las Misioneras Sociales de la Iglesia en 1991.
Falleció el 16 de marzo de 2019 en Guayllabamba, y sus restos fueron trasladados a Loja, donde descansan. Su legado perdura en la congregación y en la formación de muchas hermanas que siguieron su ejemplo de fe y dedicación.
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